Compartir
Björk: celebración del espíritu y del cuerpo

Björk: celebración del espíritu y del cuerpo

En sus últimas obras discográficas, Björk ha dejado de hacer simples álbumes. No se trata de colecciones de temas musicales, si no de universos vivos que exigen por parte del público algo más que ser escuchados. Son experiencias inmersivas, como lo son sus instalaciones y sus espectáculos en directo. Björk lleva prácticamente toda su carrera, tanto en solitario como con Sugarcubes, explorando nuevos lenguajes sonoros y visuales en la música pop. Y ahora, de nuevo, Utopia plantea una cuestión: si Björk sigue perteneciendo al ámbito del pop o si habita un plano artístico que, como la clásica, la ópera o la música contemporánea, no admite las exigencias de lo inmediato. Sus discos ya no están concebidos para entretener o para bailar. Sin embargo, por encima de la inteligencia y el riesgo que emanas sus creaciones, el público sigue viéndola como una artista pop.

Björk: celebración del espíritu y del cuerpo
Artista: Björk

Disco: Utopia

Sello: One Little Indian / Popstock!

Calificación: 7 sobre 10

Hasta que se dilucide si la obra de esta figura imprescindible pertenece más a un campo u otro, y se ratifique una importancia que hoy en día ya no admite discusiones, hay que asumir álbumes como Utopia como lo que son. Obras cuya ambición excede con mucho las convenciones de la canción popular. Así y todo, comparadas con las obras del más grande de los tránsfugas pop, Scott Walker, un disco como Utopia hasta valdría como música de verbena. El asunto es que no lo es. No es un álbum divertido en el estricto sentido del término. Es una celebración del espíritu y del cuerpo que llega después del traumático Vulnicura (2015) en el que Björk documentó casi en tiempo real la ruptura con su entonces pareja. Antes de que saliera, ella definió este nuevo disco como su “álbum Tinder”, y algo de eso tiene (es un álbum venusiano que también celebra la sexualidad femenina con la vulva de la máscara que la artista luce en la portada, con las capas de voces femeninas que se difuminan en la grabación), pero aunque provenga de la propia autora esa sería una definición simplista si nos atenemos a lo que ofrece el disco.

Utopia es, de nuevo, un álbum anegado por el sonido. Hay cantos de pájaros, instrumentos de viento y arpas, también percusiones y arreglos electrónicos a cargo de Arca, alter ego musical de Björk, y del texano Rabi. Rebosa exuberancia y por momentos consigue atrapar de inmediato. Losss es uno de ellos, donde la pureza de la voz encaja perfectamente con el armazón sonoro sobre el que se alza la canción. The Gate, que en algún momento recuerda la gélida belleza de All Is Full Of Love, también ofrece otro de esos escasos instantes en los que el oyente logra entrar en una obra que, sin ser impenetrable, no facilita la identificación. Nos guste o no, Björk sigue perteneciendo a la música pop, y aunque sus propuestas requieren una atención especial, también es cierto que resulta frustrante no encontrar singles o canciones que sirven como asideros para penetrar en ese mundo llamado Utopia, digno de ser conocido y disfrutado.

ARCHIVADO EN:

Dejar un Comentario