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PRIMERA MUERTE REGISTRADA POR CONSUMO DE CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

PRIMERA MUERTE REGISTRADA POR CONSUMO DE CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

Puede que vapear (inhalar el vapor creado por un cigarrillo electrónico) sea menos peligroso, pero también conlleva riesgos, que en algunos casos pueden llegar a ser fatales.

Es algo que los expertos llevan mucho tiempo tratando de explicar, aunque este mes las tristes pruebas de sus efectos les están dando la razón, sin necesidad de que insistan en sus argumentos. Ha ocurrido tras una ola de ingresos de pacientes estadounidenses, a causa de una rara enfermedad respiratoria cuyo único factor común parece ser el consumo de este tipo de dispositivos. Desde que se dio el primer caso, a finales de junio, se han detectado ya alrededor de 200 enfermos más. Pero lo peor estaba por llegar, pues el viernes pasado se anunciaba lo que muchos en el país americano ya temían: el primer fallecido.

Los cigarrillos electrónicos se han utilizado solo durante los últimos 15 años, por lo que hasta ahora no se ha podido detectar cuáles son sus consecuencias a largo plazo. Sin embargo, se sabe que el líquido de vapeo contiene una serie de ingredientes que, después de ser quemados e inhalados, pueden conllevar efectos perjudiciales para la salud. Destaca el propilenglicol, que provoca inflamación crónica de la mucosa bronquial a corto plazo, pero también otras sustancias, como algunos carbonilos, relacionados con el desarrollo de tumores, o metales pesados, entre los que se encuentran el plomo y el cromo.

Por todo esto, no es extraño que ciertos consumidores hayan comenzado ya a mostrar problemas pulmonares. Pero ni siquiera es necesario utilizarlos frecuentemente para empezar a experimentar algunos de estos perjuicios

Es lo que ha demostrado recientemente un equipo de científicos de la Universidad de Penssylvania, a través de un estudio publicado en Radiology. En él, muestran que solo una sesión de vapeo ya promueve cambios claros en los vasos sanguíneos. Lo mostraron gracias a la participación de 31 pacientes adultos, con edades comprendidas entre los 19 y los 33 años. Ninguno era fumador ni tenía problemas evidentes a nivel cardiovascular, respiratorio o neurovascular.

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